– EL CONSTRUCTOR: competencia hinchada: Tristeza; talento desconectado: Orgullo; vocación prohibida: Rabia. Emociones originarias: Amor y Alegría. Arquetipo: Sísifo.

Dibujo tipología constructora por Preciada Azancot

Dibujo retrato-robot tipología constructora por Preciada Azancot

 

Personaje de la Saga Emocional MAT: Eva.

Personaje de “Cuentos de la abuela“: Toli el firme.


Breve descripción de la tipología MAT Contructora:

Literalmente, del libro "El esplendor de lo humano" de Preciada Azancot.

El Constructor tiene una rica e intensa vida interior, una inagotable curiosidad y una imaginación deslumbrante. Se muestra como el hombre y la mujer grises, del montón, que sólo saben trabajar, serios, pero ¡tan aburridos!

Ellos son perfeccionistas y puros, grandes estetas refinados y son vistos como comunes, sesudos, sí, pero ¡tan poco imaginativos y nada refinados!

Ellos sufren con entereza y dignidad las envidias y las injusticias de su entorno y se proponen mostrar que, aun en las más pequeñas y discretas tareas, se puede ser un revolucionario. Son vistos como desarrolladores de ideas ajenas, cumplidores y discretos, pero ¡tan insensibles!

Ellos mejoran cualquier cosa que estén haciendo, poniéndole todo su empeño y su corazón, y son vistos como aburridos y repetitivos por los demás.

Ellos son justos y sufren ante cualquier mentira, manipulación e injusticia. Sólo que no creen en el sentido de la justicia ajena y, por ello, son pacientes y deciden que a fuerza de andar pequeños pasos se terminarán produciendo grandes cambios. Son vistos por los demás como conformistas y sostenedores del orden invertido de lo social.

El Constructor trabaja y trabaja, arrinconado entre los Legisladores que sólo otorgan el noble estatus de ciudadano a las personas responsables, serias y cumplidoras, y los Promotores, que están convencidos de tener en él a un esclavo para ejecutar sus brillantes ideas. Con ello se congracia con las dos tipologías y encuentra su lugar en la sociedad. Con ello es feliz. Pues el Constructor tiene como más alto interés en la vida el de ser útil.

Contrariamente al Legislador, el Constructor no va de padre por la vida. Él va de adulto, cualquiera que sea su edad. Es muy divertido ver a niños Constructores actuar como adultos aun en las más relajadas y festivas condiciones.

El Constructor es hipercerebral e hiperracional. Es pura lógica. Puro pensamiento deductivo y lineal. Además es súperperfeccionista y desmenuza cada concepto hasta microscópicas consecuencias. Es el rey del análisis. Además lo analiza todo y descalifica lo que no tenga una causa o un efecto racional. Es puro hemisferio izquierdo.

Lo que más valora en su vida social es el tener una especialidad y por ende una utilidad garantizada. Lo segundo que necesita es tener una familia a quien serle fiel y por la cual sacrificarse. También es un excelente amigo, pero tiene poco tiempo para ellos. ¡No lo tiene ni para su familia, a la cual ama tanto! Siempre está atareado y, muchas veces abrumado. Se queja y suspira pero no sabe jerarquizar y diferenciar lo prioritario de lo accesorio. Toda tarea es prioritaria para él, es más, cuando distingue, se propone comenzar por lo más tedioso para disfrutar de lo más exaltante. Pero como acepta y hasta le gusta cargar con tareas ajenas, no encuentra tiempo para lo más sabroso, imprevisible y creador.

El Constructor encuentra su elevación espiritual en el trabajo bien hecho y en la música. No puede vivir sin ella. Con ella sueña, vuela, y se encuentra a sí mismo. Es raro que encuentre su realización en la música más contemporánea. Él es un clásico y siente especial veneración por músicos Constructores como él: Bach, Vivaldi, Monteverdi, y si es muy atrevido, Shostakovich, Malher y Moussorgsky. Pero ama a Beethoven, aunque exprese tanta rabia. Tiene un efecto de drenaje linfático sobre él.

El Constructor no cree en dios. Es un demócrata agnóstico que cree que todo empieza y termina aquí, en esta tierra, y él hará su parte de camino con honestidad y humildad, sus dos mejores virtudes. Se entregará por completo, sin esperar ninguna recompensa ni en esta tierra ni en el más allá. Lo hará por honestidad y porque es un perfeccionista a quien le gustan las cosas pulcramente hechas.

Su perfeccionismo es su mayor virtud y su peor enemigo. Es despiadadamente crítico consigo mismo y benévolo con los demás. Nunca lo hace lo suficientemente bien. Eso lo lleva a ser maníaco con la limpieza, con el orden, con los gestos de verificación. De allí a tener tics, manías y compulsiones repetitivas hay un paso que él franquea con facilidad.

Abusa de su resistencia y sus disfunciones emocionales lo predisponen a enfermedades circulatorias, isquémicas, cardiológicas y a neuropatías, en especial al Alzheimer, que es un escape para descansar de tanta laboriosidad y de tanto perfeccionismo.

Aunque le encanta su hogar, pasa poco tiempo en él, salvo, natural-mente si se dedica a ser ama de casa. Tampoco allí disfruta a plenitud de su casa, porque se la pasa aseándola. No es un gran anfitrión y más bien hace de colaborador y de ayudante de su pareja. Tampoco es un gran cocinero, salvo rarísimas excepciones de Constructores cerca de su conexión. No tiene tampoco un talento desarrollado en el arte de la conversación informal. Es algo tacaño y previsor, como la hormiguita de la fábula con la cual tanto se identifica. Sus colores preferido son el azul, con toques rojos, y el blanco roto.

Lo que más lo desespera de sí mismo es su dificultad para elegir. Para él, elegir es un suplicio y nunca está convencido de haberse decidido por lo mejor. Aunque haya hecho sacar todos los zapatos y se los haya probado todos, por ejemplo. También lo atormentan su curiosidad morbosa y su atracción por lo oculto, por lo esotérico, por lo fantástico y paranormal. Aunque lo esconde escrupulosamente, para que la gente no crea que está loco, se ve a sí mismo como un voyeur, un escudriñador de secretos e intimidades ajenas. Por eso se identifica tanto con la fotografía.

Su relación con la rabia es muy epidérmica: la odia. Es la emoción de los locos. Y punto. Se reafirma en esa creencia cuando siente y expresa rabia en vez de orgullo. Cuando lo asume, se ve como a un loco, y con razón. Un mundo de justicia es su ideal, pero los ideales son utopías. En el mundo de la realidad siempre reinará la injusticia y él es adulto porque sabe que las cosas no cambian.

Si quieres conocer más en profundidad esta tipología, te recomendamos leer el libro “El esplendor de lo humano”, de Preciada Azancot. Puedes adquirirlo en:
http://www.amazon.com/El-Esplendor-lo-Humano-Spanish-ebook/dp/B00CA5OGT4

El Esplendor de lo Humano - Preciada Azancot

Para aprender a redimensionar tu competencia, la Tristeza, te recomendamos la lectura del libro: “El universo del desarrollo: Eliminando el dolor“, fijándote especialmente en el personaje de Eva:

EL UNIVERSO DEL DESARROLLO - PRECIADA AZANCOT - CUBIERTA

Para aprender a reconectar y recuperar tu talento, el Orgullo, te recomendamos la lectura del libro: “El universo del estatus: conquistando el orgullo“, fijándote especialmente en el personaje de Eva:

EL UNIVERSO DEL ESTATUS - PRECIADA AZANCOT - CUBIERTA

 Para aprender a dejar de huir, a descubrir y a recuperar tu vocación, la Rabia, te recomendamos la lectura del libro: “El universo de la justicia: Erradicando la ira“, fijándote especialmente en el personaje de Eva:

EL UNIVERSO DE LA JUSTICIA - PRECIADA AZANCOT - CUBIERTA